Rutina equilibrada en pandemia y uso de PC

Ha transcurrido un año desde que empezó la pandemia. Jamás imaginamos que estaríamos en un mismo lugar de la casa haciendo prácticamente todo: trabajando, estudiando, viendo series, realizando reuniones, haciendo fiestas, asistiendo al médico, jugando, etc. Todo a través del mismo aparato y adaptado a este nuevo contexto. Desarrollamos un nuevo estilo de vida, pero no desconocido.

Cuando observamos nuestro hacer y el de nuestra familia, inevitablemente comenzamos a preocuparnos y nos preguntamos ¿cómo mantener un estilo de vida saludable estando en casa? ¿cómo continuar con nuestros proyectos de vida, nuestros estudios, nuestras actividades, considerando todos los cuidados y restricciones sanitarias? ¿cómo podemos llevar una rutina variada, sana y satisfactoria?

Las nuevas generaciones están más acostumbradas a esta realidad, pues han crecido con tecnología avanzada, de la mano con el smartphone y el computador. En el período de pandemia, su uso ha incrementado, lo que ha levantado alarmas en padres y familiares: “Mi hijo pasa mucho tiempo frente al computador, no sale de su pieza y no hace nada más… ¿Qué puedo hacer para que deje el computador?”. Pero, estas herramientas apoyan la comunicación, la educación, el trabajo y la distracción, por lo que la verdadera pregunta debiera ser: ¿Cómo lo/la motivo para que desarrolle una rutina más equilibrada?

¿Es el computador un riesgo?

Es sabido que estar frente al computador, durante tiempos prolongados trae una serie de problemas a corto y mediado plazo. Aislamiento, agotamiento, alteración de las rutinas de sueño y vigilia, problemas posturales, enfermedades oculares, dificultades sociales, falta de actividades significativas, entre otras. Estos malestares pueden ser el motivo por el cual nos sentimos particularmente cansados en nuestro nuevo estilo vida en pandemia. Los padres pueden considerar que el uso del computador es una amenaza significativa, porque estar frente al computador “es lo único que hace”; sin embargo, el uso regulado de éste, puede dejar de ser una amenaza.

Para los jóvenes y adolescentes, el computador no resulta ser un fin, sino el medio para la realización de muchas ocupaciones, en especial en este último periodo. Un joven que pasa 5 horas frente a la pantalla, habrá variado en al menos 3 roles durante ese tiempo, pues estuvo conversando con amigos, viendo un video de un tema de interés, y haciendo una tarea.  El computador pasó a ser una extensión de la mente. Podemos acceder a cualquier tipo de información, a clases, juegos, correos, calendarios, programas, etc. Su uso facilita el aumento de productividad y satisfacción en el trabajo y en los estudios, apoya la integración social y la participación en grupos, siempre y cuando se usen de forma equilibrada con otras actividades durante el día para estimular el bienestar físico y psicológico. Restringir el uso del computador o declararlo objeto non grato en nuestras casas generará conflictos con nuestros hijos.

El problema está en que no nos damos cuenta cuando nos está afectando física y mentalmente la rutina desequilibrada y seguimos usando de manera maratónica los aparatos. Para saber si estamos usando las pantallas adecuadamente en el día, debemos observar nuestro cuerpo en busca de señales que nos advierten que hemos usado en exceso la tecnología. Estas señales pueden ser:

  • Ojos cansados
  • Visión borrosa
  • Dolor de espalda
  • Malestar muscular, habitualmente en extremidades y cuello
  • Cansancio generalizado

¿Qué es rutina equilibrada, y por qué es buena?

Es importante que entendamos que las actividades del ser humano podrían clasificarse, según el sentido que le damos, en tres grandes categorías: Actividades de la vida diaria -aquellas que buscan cuidar de mí mismo y del entorno-, Actividades Productivas -es decir, el trabajo- y Actividades de Tiempo Libre -descanso y recreación-. Estas actividades se distribuyen en un día, buscando una rutina que idealmente esté equilibrada.

Pero ¿Cómo sabemos si estamos en equilibrio?

El equilibrio ocupacional está definido como la percepción o experiencia subjetiva que tenemos acerca de tener una cantidad adecuada de ocupaciones, la correcta variación de las mismas y la satisfacción del tiempo dedicado. Entender este concepto resulta de mucha importancia, porque al observar la rutina de nuestros jóvenes nosotros sabemos que no está equilibrada, que pasa mucho tiempo frente a las pantallas. Pero ¿lo perciben ellos de esa manera?

Por supuesto que la rutina balanceada es saludable pues mantiene el organismo en correcto funcionamiento, desarrolla nuestras potencialidades, nos integra con otros, previene enfermedades, moviliza nuestra musculatura, etc. La experiencia y los estudios respaldan esta perspectiva. Sin embargo, muchos jóvenes defienden el uso prolongado del computador y del teléfono como parte de una rutina equilibrada, por distintas razones.

¿Qué podemos hacer para mejorar la situación de nuestros hijos?

La base está en acercarse a conversar con ellos sin atacar su actividad o la forma en que se ocupan. Debemos entender que ellos también están con un alto nivel de estrés y que el uso del computador puede ser una fuente de alivio o refugio, por lo que restringirlo o eliminarlo puede generar reacciones de frustración, tristeza o rencor, entre otras. Por ello, para regular el uso del computador y/o el teléfono se debe considerar lo siguiente:

  • Ayude a que elija su propia rutina. Integrarlo a actividades en pos de su salud o variar su rutina. Sin la participación activa del adolescente en la elección de las actividades no dará resultado, y menos si se le deja solo en estas actividades. Procure variar su rutina invitándolo a participar con usted de actividades de corta duración, y relacionadas con los intereses del joven.
  • Sea paciente en la invitación que se haga para integrar nuevos intereses en la rutina. No podemos esperar un cambio de la noche a la mañana. Es posible que inicialmente el adolescente no quiera participar de las actividades propuestas o dure muy poco en ellas. No lo presione a ir más allá y valore que haya hecho el esfuerzo. Y si en este esfuerzo aparecen otras iniciativas – “no quiere salir a caminar conmigo, prefiere salir solo a pasear al perro”– no las coarte, pues finalmente se está cumpliendo el objetivo de variar las actividades dentro de la rutina.
  • Fomente los logros. Como no buscamos castigarlos, sino más bien estimular que vuelva a repetir su buena conducta, cuando nuestros hijos realicen estas nuevas actividades debemos destacar aquello que está haciendo bien. Para ello, se recomiendan comentarios breves como: “me alegro que te estés dando el tiempo de hacer ese postre tan rico”. Es importante que los elogios sean claros y específicos de lo que se está haciendo, demostrando entusiasmo y siendo sincero. Este pequeño detalle, puede generar alta motivación para seguir con la variedad de actividades que puede incluir en su vida.
  • Descansos. Enseñar que se necesita un poco de esfuerzo para que no nos afecte negativamente el uso de las pantallas. Por eso, es necesario considerar usar descansos:
    • Descansos largos: No pasar más de 2 horas seguidas frente a la pantalla, puesto que tanto la vista como el cuerpo se fatigan. Se ha demostrado que media hora de descanso por cada hora y media conectado, puede hacer que la fatiga física y ocular disminuyan significativamente en el día.
    • Descansos cortos: Nos podemos detener unos segundos para enfocar la vista en otros lugares, pestañear y hacer pequeños estiramientos para luego seguir. Estos breves descansos deberían hacerse con frecuencia para cuidar la vista de la tensión de enfocar de cerca y disminuir la sequedad del ojo, como también para destensar el cuerpo, liberar estrés y corregir postura.

Y recuerde cada persona percibe y define su equilibrio ocupacional. Comprender los valores e intereses detrás de esta percepción evitará discusiones y ayudará a proponer más variabilidad en una rutina activa y saludable.

Leonardo Estrada, Terapeuta Ocupacional U de Chile
Lía Hussein, Psicóloga UAI
Equipo Senderos

Referencias

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Lee J, Cho HG, Moon B, Kim S, Yu D. (2019). Effects of prolonged continuous computer gaming on physical and ocular symptoms and binocular vision functions in young healthy individuals. PeerJ. 7:e7050 https://doi.org/10.7717/peerj.7050

Wagman, P., Håkansson, C., & Björklund, A. (2012). Occupational balance as used in occupational therapy: A concept analysis. Scandinavian Journal of Occupational Therapy, 19(4), 322-327. https://doi.org/10.3109/11038128.2011.596219

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